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La Dra. Simone Baptista ha empezado a asesorar a autónomos y personas jurídicas que, durante años, dieron por sentado que emitir una factura ya resolvía su situación en materia de seguridad social, y descubrieron demasiado tarde que no era así

Desplazarse

¿Quién se encarga de tu jubilación
cuando no tienes
un departamento de RR. HH. que se ocupe de ello?

Para los profesionales de las personas jurídicas, los autónomos y los profesionales liberales, la planificación de la seguridad social no es algo habitual, pero eso no significa que no se pueda diseñar a medida

Por Fernanda Sodré

Cerró el portátil tras emitir la última factura del mes. Quince años de carrera como consultora, clientes fieles, agenda llena. No fue hasta que una amiga le comentó lo del extracto del INSS cuando se dio cuenta: nunca se había parado a comprobar cuánto tiempo de cotización tenía realmente registrado a su nombre. Durante años había dado por sentado que emitir facturas y pagar impuestos ya resolvía esa parte de su vida. Pero no era así.

Esta escena, con pequeñas variaciones, se repite cada día en la rutina de quienes atienden a profesionales de empresas, autónomos y profesionales liberales. A diferencia de quienes trabajan bajo el régimen de la CLT —donde la cotización a la Seguridad Social se realiza de forma automática, se deduce de la nómina y se registra sin que el trabajador tenga que pensar en ello—, para quienes facturan por cuenta propia esta responsabilidad no viene incluida en ningún proceso. Nadie te avisa. Nadie te lo descuenta. Y, a falta de un departamento de RR. HH. que se ocupe de ello, la jubilación se convierte en un proyecto que hay que gestionar activamente o, sencillamente, no llega a materializarse.

La diferencia que nadie explica

El modelo de la Seguridad Social brasileña se estructuró tomando como referencia la relación laboral: la empresa cotiza, el INSS lo registra y el trabajador lo sigue de forma pasiva. Para las personas jurídicas, los autónomos y los profesionales liberales, la lógica se invierte por completo. El pago de las cotizaciones depende de la elección de la categoría de contribuyente, el tipo impositivo y la base de cálculo, y cada una de estas decisiones tiene un impacto directo en el importe y la duración de la futura prestación.

«El error más común no es dejar de cotizar. Es cotizar sin saber exactamente qué prestación se está acumulando con dichas cotizaciones».

A esto hay que añadir un factor que afecta especialmente a quienes tienen ingresos variables —algo habitual entre los profesionales liberales y las personas jurídicas que dependen de proyectos, contratos o la estacionalidad—: cotizaciones irregulares, tipos impositivos diferentes a lo largo de los años y cambios de clasificación que, si no se controlan, crean lagunas silenciosas en el historial. Ninguna de estas lagunas se hace evidente de inmediato. Por lo general, solo salen a la luz en el momento en que el profesional decide finalmente solicitar la prestación, cuando ya no es posible corregir el pasado.

El mito de que no se puede hacer nada

Uno de los obstáculos más comunes no es técnico, sino psicológico: la creencia de que, al no tener un contrato de trabajo formal, el autónomo está a merced de lo que sobre —sin control real sobre su propio futuro en materia de seguridad social—. Esta creencia es la principal razón por la que tanta gente pospone el tema indefinidamente.

«Planificar no consiste en tener una fórmula prefabricada. Se trata de analizar la realidad de cada profesional —sus ingresos, su edad, su categoría de cotización— y diseñar una estrategia que tenga sentido para ese caso concreto».  

En la práctica, hoy en día existe un margen considerable de personalización: ajuste de la categoría de contribuyente según la etapa de la carrera profesional, simulaciones que comparan diferentes escenarios de cotización, estrategias específicas para quienes tienen un CNPJ registrado, pero también prestan servicios como personas físicas, y planificación para quienes pretenden pasar de ser autónomos a una estructura empresarial —o el camino inverso—. Cada una de estas situaciones requiere un análisis diferente, y es precisamente ahí donde la diferencia entre «cotizar» y «planificar» se hace más evidente: lo primero es automático; lo segundo exige una decisión informada.

«El profesional liberal suele tener más libertad de elección de lo que imagina. El problema es que esa libertad solo ayuda cuando se utiliza con conocimiento de causa; de lo contrario, no es más que otra decisión pospuesta»  

PJ, autónomo, profesional liberal: por qué la estrategia no es la misma

Estos tres perfiles suelen tratarse como sinónimos en el día a día, pero cada uno se enfrenta a un problema diferente a la hora de planificar. Quien tiene un CNPJ, aunque sea unipersonal, suele cotizar como contribuyente individual por los ingresos del trabajo, y debe decidir entre un plan de cotización reducido, que cuesta menos pero limita el acceso a determinados beneficios, y un plan completo, que garantiza el derecho íntegro a la jubilación por tiempo de cotización. Esta elección, realizada sin asesoramiento, suele basarse en un criterio erróneo: lo que cuesta menos al mes, y no lo que garantiza más a largo plazo.

Por su parte, el autónomo sin estructura formal, que presta servicios como persona física, suele confundir la retención del INSS que realiza quien le contrata con una cotización completa, cuando, en la práctica, es posible que dicha retención no alcance el importe necesario para completar el mes de cotización. Y el profesional liberal que acumula vínculos —parte de los ingresos a través de la CLT, parte mediante servicios puntuales o como persona jurídica— debe sumar correctamente el tiempo y los importes de ambos regímenes, algo que no ocurre automáticamente y que, si se descuida, hace que el profesional pierda tiempo de cotización que ya le correspondía por derecho.

Tres perfiles, tres aspectos a tener en cuenta, y precisamente por eso una planificación genérica rara vez es la solución. Lo que funciona es analizar la situación concreta de cada profesional antes de recomendar cualquier vía.

Mulher de cabelos grisalhos curtos e camisa branca sorri amplamente em ambiente com decoração em tons quentes ao fundo
Para quienes nunca han tenido un departamento de recursos humanos, comprender las normas del INSS puede marcar la diferencia entre jubilarse o empezar de cero

De la concienciación a la acción

Ese es el papel que desempeña AposentaSP: no el de alarmar a quienes ya deberían haber hecho algo, sino el de mostrar que la planificación de la seguridad social para quienes no tienen contrato laboral (CLT) puede y debe tratarse con el mismo rigor técnico que se dedica a cualquier otra decisión estratégica de la empresa. Las simulaciones, la revisión del historial contributivo y el ajuste de categoría forman parte de un proceso que, en la mayoría de los casos, comienza con una pregunta sencilla: ¿sabes, hoy, qué estás construyendo para tu futuro?

Para quienes desarrollan su carrera fuera de la estructura laboral tradicional, esta pregunta no tiene una respuesta estándar. Sin embargo, sí hay una respuesta posible, siempre y cuando uno se disponga a buscarla a tiempo.

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Planificación de la seguridad social para autónomos, empresas y profesionales liberales que no cuentan con un departamento de RR. HH. que se encargue de ello